A veces ser freelance o autónomo parece ser sinónimo de estar todo el día con la lengua fuera, corriendo de un lado para otro, trabajando mientras contestas el teléfono, disponible a todas horas… pero, ¿necesariamente tiene que ser así? A veces pensamos que al ser pequeños empresarios no podemos dejar pasar ninguna oportunidad, que tenemos que dedicar todo nuestro tiempo y nuestra vida al trabajo que nos da de comer. Pero además de ser malo para la salud, eso no es sostenible a la larga. ¿Quién puede aguantar vivir a ese ritmo mucho tiempo? Antes de que trabajar por tu cuenta te pase factura, quiero contarte como yo logré pasar de matarme a trabajar a hacer horarios racionales.

Yo también empecé pensando que tenía que estar disponible a todas horas

Cuando decidí empezar a trabajar por mi cuenta hace ya 4 años, yo también creía que no podía dejar pasar ninguna oportunidad. Acababa de llegar de estar viajando 6 meses por el Reino Unido y por primera vez desde los 18 años no tenía trabajo. Y no solo no tenía trabajo, si no que estábamos en medio de una crisis económica muy dura. Para alguien con mi trayectoria profesional y de mi edad, encontrar empleo por cuenta ajena se había vuelto casi un imposible.

Al ver que las oportunidades escaseaban me di cuenta que no podía quedarme esperando, tenía que pasar a la acción. Nunca he sido buena sentándome a esperar, eso es cierto. Así que tiré de lo que sabía hacer y creé una página web ofreciendo mis servicios, así nació Creatiburón.

Tampoco es que me lloviera el trabajo en los primeros meses, porque ya sabes que el posicionamiento en buscadores lleva su tiempo. Pero poco a poco, a base de escribir en el blog y gracias al boca a boca, empezaron a llegar mis primeros clientes.

En esa época dedicaba todas las horas del día a trabajar. Estaba disponible las 24 horas del día para mis clientes, mi teléfono podía sonar a cualquier hora, contestaba emails mientras cenaba frente a la pantalla y me daba miedo dejar pasar ninguna oportunidad de trabajo.

Después de un tiempo, no poner límites empezó a pasarme factura

Durante un tiempo continué así, trabajando a todas horas, incluidos los fines de semana. El tema es que a ese ritmo solo aguantan los super héroes. Y yo estoy muy lejos de ser una superwoman. Mi realidad es muy distinta porque desde la adolescencia convivo von una enfermedad crónica que se llama endometriosis que provoca fatiga crónica, dolores que llegan a ser incapacitantes en algunos momentos del mes, quiates que solo desaparecen con cirugía y empeora mucho con el estrés y la falta de sueño. Trabajando a este ritmo pronto mi enfermedad empeoró, en menos de un año me apareció un nuevo quiste. No podía seguir así.

Entonces me di cuenta que tenía que si no hacía un cambio drástico en mi manera de organizar el trabajo, mi salud iba a verse rápidamente deteriorada. Los cambios que fui introduciendo poco a poco me ayudaron a recuperar el equilibrio.

¿Cómo me organizo ahora?

A medida que aumentaba el flujo de trabajo me di cuenta que era necesario empezar a poner límites para poder profesionalizar mis servicios. Antes andaba con la lengua fuera, pero ahora…

  • Trabajo de lunes a viernes. Desde que empecé a trabajar a los 18 años, siempre he trabajado los fines de semana. Trabajaba generalmente de cara al público y hacerlo los fines de semana me permitía compatibilizarlo con los estudios. Pero acabé harta de sacrificar mi tiempo libre. Así que ahora mis fines de semana son sagrados.
  • Mi horario es de 09:00 a 14 y de 16: a 18:00 de lunes a jueves. Los viernes solo trabajo hasta las 14:00. Soy fiel a este horario y solo dejo de cumplirlo por razones importantes. Terminar de trabajar a las 18:00 me deja tiempo para hacer deporte o practicar mis hobbies preferidos.
  • Sólo estoy disponible para atender el teléfono a mis clientes de 10 a 14 de lunes a viernes. De esta manera tengo una hora de trabajo tranquilo a primera hora para contestar emails antes de empezar a ser interrumpida y cuando trabajo por la tarde sé que no voy a tener interrupciones. Fuera de ese horario no cojo el teléfono.
  • Durante el fin de semana no miro el email ni no atiendo el teléfono. Mis fines de semana por fin son solo mios, no quiero saber nada del trabajo cuando estoy descansando o disfrutando de mi tiempo libre.
  • Les pido a mis clientes que no usen Whatsapp para comunicarse conmigo, solo lo uso para mi vida personal. A pesar de su gran popularidad, yo creo que Whatsapp por muchas razones no es una buena herramienta para trabajar. La información se pierde en largas conversaciones, no nos expresamos con claridad y es difícil volver a encontrar una información importante. Por email la información se encuentra mucho más fácil, puedes organizarla en carpetas y los asuntos de los correos te ayudan a localizar lo que estás buscando. Además Whatsapp es tremendamente invasivo porque estás disponible a todas horas.
  • También empecé a escoger mejor a mis clientes. Perdí el miedo a decir que no y a perder oportunidades de negocio. Dejé de trabajar con cualquiera. Ahora trabajo con gente que me gusta, en proyectos que me motivan y limito mucho la cantidad de clientes con los que trabajo al mismo tiempo.
  • Creé un contrato de diseño en el que se especificara muy claramente lo que pasaba si un cliente no respetaba los tiempos que habíamos reservado para trabajar en su proyecto, incluyendo penalizaciones económicas para retrasos causados por el cliente. Ahora mis clientes pagan una parte por adelantado para reservar las fechas en las que vamos a trabajar. Si se retrasan a la hora de facilitarme la información que necesito, tinen una penalización de 30€ por semana de retraso, si cancelan el proyecto fuera de plazo, pierden el importe de la señal. Antes de esto mis clientes desaparecían por largos periodos o se retrasaban y luego se acumulaban con los siguientes obligándome a hacer sobresfuerzos para poder dar abasto. Con estas cláusulas en el contrato se toman mucho más en serio mi trabajo y yo me siento más segura.

¿Cómo se ha visto afectado mi trabajo al hacer horarios racionales?

Pues a pesar de mis miedos a que estos cambios podrían molestar a mis clientes e ir en detrimento de mi trabajo, la verdad es que por el contrario han sido muy positivos. Mis clientes se adaptan sin problemas a estos requisitos. La imagen que proyecto es más fuerte y profesional y la calidad de mi trabajo ha aumentado al mejorar mi organización y respetar mis necesidades de descanso.

Así que si eres freelance y estás empezando a estar cansado del ritmo frenético, mi consejo es que no tengas miedo a poner límites y construir un trabajo que se adapte a tu vida y no al revés.

Ahora te pido un pequeño favor…

Marzo es el mes de la Endometriosis, una enfermedad crónica que afecta a 1 de cada 10 mujeres. No existe cura ni tratamiento efectivo y no se investiga para encontrar una solución. Por eso te pido que firmes esta petición dirigida Ministerio de sanidad España para pedir que se haga un plan nacional contra la Endometriosis: Puedes firmar aquí.

¡Muchas gracias!

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia de navegación. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para la aceptar las cookies y nuestra política de cookies

ACEPTAR

Pin It on Pinterest

claves para tener una web de exito

Consigue gratis el Ebook que va a revolucionar tu página web

Suscríbete y recibe gratis las claves para tener una web de éxito.

No olvides confirmar tu suscripción, te llegará un mail de confirmación :)