Cuando estamos lanzándonos a la aventura de emprender, muchas veces tenemos miedo a ser selectiv@s con nuestros clientes. Al principio lo que queremos es salir adelante y cogemos todo el trabajo que aparece delante de nosotr@s sin pararnos a pensar….

Mi experiencia personal como “empresa” de reciente creación me ha inspirado a escribir este post que espero que te anime a hacerte valer y perder el miedo a escoger a tus clientes igual que ellos te escogen a ti.

¿Por qué trabajar con clientes difíciles es malo para la salud de tu negocio?

Seguro que alguna vez has tenido un cliente que te ha hecho la vida imposible, puede ser que tuviera falta de interés, que no valorara tu trabajo y tu tiempo, que no tuviera claro lo que quería o incluso que fuera una persona irrespetuosa…¿Te suena de algo? Trabajar con clientes que no se comprometen con sus proyectos y que no respetan y valoran tu trabajo, tiene consecuencias negativas para tu negocio:

  • Trabajas de más, perdiendo tiempo para otras tareas esenciales como conseguir nuevos clientes (de esos con los que da gusto trabajar 😉 ) o incluso puede afectar a tu desempeño con otros clientes.
  • Te quemas. Un cliente difícil puede lograr que acabes realmente quemad@, provocarte altos niveles de estrés, frustración o incluso enfado. Todas estas emociones van a hacer que no puedas sacarle el máximo provecho a tus días, porque perderás mucho tiempo y energía mental dedicándoselos a los problemas que tienes con tu cliente.
  • Tu creatividad se ve mermada. Si andas quemad@ y trabajando de más, es normal que tu creatividad se vea afectada. No hace falta que seas diseñador@ para que utilices la creatividad en tu trabajo, tod@s necesitamos ser creativ@s para solucionar problemas, encontrar nuevas oportunidades, etc. Para que tu creatividad fluya es necesario estar a gusto.

¿Cómo detectar a un cliente difícil?

Detectar a un cliente complicado requiere un poco de práctica, pero yo te voy a dar algunos consejos que espero que te sirvan de ayuda:

  • Escucha a tus tripas. Sí, sí, has oído bien. Tendemos a desestimar nuestras reacciones instintivas ante otras personas, pero nuestra intuición es muy valiosa. Si en los primeros contactos con un cliente sientes rechazo, incomodidad o algo que no te convence ¡Sospecha! Muchas veces nuestra intuición es más veloz que nuestro cerebro consciente y tal vez ya haya hecho relaciones que todavía se escapan a nuestra vista. Escucha esa primera reacción instintiva, porque no suele fallar.
  • Observa si la comunicación es fácil y fluida. ¿Habláis el mismo idioma? Para trabajar con alguien es imprescindible poder comunicarse y entenderse. ¿Si no cómo vas a poder proporcionarle lo que necesita?
  • ¿Tiene claro lo que quiere? Hay mucha gente que quiere algo pero no sabe bien qué es. Para empezar a trabajar con alguien es imprescindible que tenga claro lo que quiere, si no es de locos.
  • ¿Está comprometido con su proyecto? Si el cliente no está muy comprometido con su proyecto, difícilmente se comprometerá contigo. Recuerdo que hace años, trabajando como profesora de inglés, me contrató una señora. Cuando iba darle la clase todo el rato desviaba el tema y empezaba a contarme cualquier cosa en español. Me llevé un par de dolores de cabeza intentando convertir eso en una clase de inglés hasta que porfin desistí.
  • ¿Respeta tu trabajo y tu tiempo? Esto es fundamental. Muchas veces el cliente simplemente desconoce el nivel de trabajo que supone alguno de los cambios que se le ocurren de repente. Primero respeta tú mism@ tu trabajo y tu tiempo y luego sé clar@ con tus clientes estableciendo unos horarios en los que puedes atenderles o lo que incluye o no el servicio contratado.
  • ¿Va enserio? Hay muchas personas que simplemente están curioseando y que pueden llegar a marearte mucho con llamadas o peticiones de presupuestos que no llevan a ningún lado. Intenta poner un filtro que te permita saber si un cliente va en serio antes de dedicarle muchas horas de trabajo. Yo por ejemplo he optado por quitar mi teléfono de la web, porque perdía mucho tiempo respondiendo llamadas de simples curios@s que no se cortaban en tenerme media hora al teléfono para luego desaparecer sin dejar rastro. Ahora el filtro lo pongo en el primer intercambio de emails, ahí suelo poder establecer si el cliente va enserio o no.

Lo bueno de trabajar con quién tú quieras

Trabajar con clientes con los que las cosas fluyen puede ser muy positivo para tu proyecto.

  • Resultan inspiradores.
  • Te recargan de energías para continuar con tu trabajo.
  • Te recomiendan a otras personas que son como ell@s.
  • Sacan lo mejor de ti. Esta es la clave para sentirte bien en tu trabajo, hacer lo que mejor haces y sentirte orgullos@ de los resultados.

A la larga, siendo más selectiv@ acabarás atrayendo a el tipo de cliente que más te gusta con con quién mejor trabajas. Es un círculo que se retroalimenta:

mejores clientes

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