Seguro que te has dado cuenta ya de que en redes sociales hay una tendencia creciente hacia el buenrrollismo. ¿Qué es esto del buenrollismo? Deriva de la expresión “buen rollo” y, en redes sociales, se refiere a toda una serie de conductas comunicativas que pretenden elevar el estado de ánimo y fomentar la felicidad de quienes las ven. El máximo exponente del buenrrollismo son empresas que directamente viven de ello, como MrWonderful, que ha sacado partido al boom del buen rollo vendiendo todo tipo de complementos con frases positivas y dibujitos molones. Y es que da igual que se trate de una fotografía, un dibujito o una frase, los contenidos buenrrollistas y quienes los comparten, tienen un éxito notable en Internet.

¿El buenrrollismo es viral?

Sí. El buenrrollismo consigue altos índices de viralidad. Esto se debe a dos razones con una raíz psicológica (me pongo el sombrero de psicóloga para seguir). Por un lado, las frases inspiradoras y positivas y las imágenes de cosas bellas y animalitos generan en nosotros una respuesta emocional. Cualquier contenido que logra hacernos sentir emociones tiene todas las papeletas de convertirse en viral. Pasamos fácilmente de la emoción a la acción, compartir y dar me gusta están a tan sólo un click.

Por otro lado nos importa mucho la imagen que damos a otros también en redes sociales, muchas veces intentamos dar una imagen mejorada de nosotr@s  mismas. Si soy un poco refunfoñona, las redes sociales me ofrecen la posibilidad de parecer mucho más maja de lo que realmente soy (este es literalmente mi caso 😉 ) . ¿Por qué no aprovechar la ocasión? Si estoy todo el día compartiendo cosas alegres y felices, a ojos de los demás, parezco más feliz. ¡Estupendo! Tod@s queremos que nos vean más perfectos de lo que somos y eso incluye que nos vean más felices.

¿Te encuentras entre los que no dejamos de compartir frases inspiradoras y felices? ¡Bienvenid@ al club! Tú también eres buenrrollista 🙂

¿El buenrrollismo influye en la felicidad?

Existen dos tendencias opuestas de opinión en cuanto al efecto que el buenrrollismo puede tener en las personas.

Por un lado, están los que opinan que el buenrrollismo nos lleva a tener una visión distorsionada de la realidad. Si nos rodean los buenrrollistas, corremos el riesgo de caer en la trampa de pensar que realmente todo el mundo es más feliz y positivo que nosotr@s. Si nos creemos la fachada de perfección que algunas personas construyen en sus redes sociales y caemos en el error de compararnos, es posible que nuestra autoestima se vea comprometida. La solución a esto es tener una visión realista del asunto, nada es tan perfecto, los buenrrollistas también tienen problemas en el trabajo y discuten con sus parejas, incluso pisan mierdas de perro cuando caminan despistados por la calle…Simplemente deciden no centrarse en ello y no regodearse. La gente perfecta con vidas perfectas no existe, cada cual tiene que encontrar la versión más perfecta de sí mism@ y la que le haga más feliz.

Y por otro lado está el hecho de que la felicidad genera felicidad. En psicología estudiamos que nuestro cerebro más primitivo o reptil no sabe distinguir realidad de ficción. ¿Quién no ha derramado una lagrimita cuando se ha muerto alguien en una película? En realidad sabemos que es todo una ficción, pero hay una parte de nuestro cerebro que controla en buena parte nuestras emociones que simplemente no sabe hacer esa distinción. Así que los mensajes positivos tienen un efecto sobre nuestro cerebro a pesar de que sepamos que son simplemente eso, un montón de palabras. De hecho hay estudios que demuestran que el simple hecho de sonreír, aunque sea de forma forzada, mover los músculos implicados en una sonrisa, hace que segreguemos endorfinas y serotonina, dos hormonas implicadas en los sentimientos de placer, relajación y “buen rollo”. Exponerse a cosas positivas  y sonreír pueden influir mucho en nuestro estado de ánimo.

La sonrisa internáutica

¿Has oído hablar alguna vez de la sonrisa telefónica? Se trata de algunas características de la voz que nos hacen percibir que la persona al otro lado del teléfono está sonriendo. De hecho, en telemarketing se consigue esa sonrisa telefónica a base de sonreír de verdad, es imposible transmitir una sonrisa sin estar sonriendo. En redes sociales ocurre lo mismo, si yo estoy escribiendo un contenido buenrrollista, necesariamente tengo que sonreír cuando lo hago. Ya me ha pasado más de una vez que estoy trabajando y mi pareja entra en la habitación y me pregunta que por qué estoy tan contenta…Y simplemente es que estoy programando algún contenido buenrrollista para las redes sociales de algún cliente. Puedo tener un mal día, pero en el momento en el que escribo la frase y tiene que salir con buenrollo, necesariamente sonrío (la sonrisa internáutica en este caso). Y esa sonrisa tiene automáticamente un efecto beneficioso sobre mi salud, mi cuerpo, mi estado de ánimo, a pesar de no ser auténtica.

¿Qué es primero? ¿La sonrisa o la felicidad? Podríamos filosofar largo y tendido sobre este tema. Mi opinión es que son dos caminos distintos que van al mismo sitio.  Yo creo que ser buenrrollista ha mejorado mucho mi estado de ánimo.

¿Qué opinas tú de esto? ¿Estás entre los buenrrollistas o entre las víctimas del buenrrollismo? Me encantaría saber lo que piensas 🙂

Y para finalizar me gustaría hacerte un regalito. Me he hecho un planning mensual buenrrollista para el mes de Noviembre, si te apetece, puedes descargártelo haciendo clik en la imagen:

calendario noviembre

 

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